Jornada de Salud Basada en Valor: “Más atención no siempre significa más salud”

El concepto de salud basada en valor (SBV), entendida como la ecuación que relaciona los resultados que importan al paciente dividido por el costo del ciclo completo de atención, fue el foco de la XVI Jornada Nacional del Foro Latinoamericano Colaborativo que organizó en Buenos Aires el Departamento de Calidad, Seguridad del Paciente y Gestión Clínica del IECS que dirige el Dr. Ezequiel García Elorrio y que convocó a un centenar de actores del sistema de salud. “Reconectar con el propósito no es un gesto. Es qué ponemos en el tablero”, reflexionó en las palabras introductorias la Lic. Natalia Hreczuch, del IECS.

En la apertura de la jornada, y desde una perspectiva más “sistémica” del valor, el Dr. Gabriel Novick, director médico corporativo del Swiss Medical Group, hizo tres preguntas que siempre habría que hacerse: ¿Valor para quién? ¿medido por quién? ¿y a costa de quién? El Dr. Novick recordó que más atención no significa siempre más salud: un quinto del gasto en salud aporta poco o nada a mejorarla; y 5 millones de 8,6 millones de muertes evitables en el mundo ocurren en personas que sí llegaron al sistema de salud, pero recibieron una atención de mala calidad. 

El también director académico del Executive MBA Salud de IAE Business School puntualizó que el valor tiene cuatro dimensiones: la personal (¿importa a la persona?), la técnica (¿rinde lo invertido?), la asignativa (¿para quién genera valor?) y la social (¿fortalece a la sociedad?). Y destacó que algunas de las fallas del sistema ocurren porque el valor se crea en red, pero los incentivos, en silos. “El valor para uno es un disvalor para otro. Si uno logra disminuir las internaciones evitables, es un valor para el paciente y para el financiador. Pero para el que factura por prestación, es un disvalor”, ejemplificó. Algo similar ocurre con la inversión en prevención: los beneficios los puede capturar años después otro gobierno o gestión. “Por eso la alineación de incentivos y objetivos es tan importante, porque no necesariamente gastar más es lo necesario”, reflexionó.

El Dr. Waldo Ortega Flores, médico de familia, informático clínico y jefe de la Unidad de Salud Basada en Valor de la Clínica Alemana de Santiago de Chile, conceptualizó la salud basada en valor como la búsqueda de los mejores resultados con la mejor experiencia para las personas y uno de los tres pilares de su institución, junto con la eficiencia y la innovación y transformación. “Poner el valor en la punta del barco unifica la mirada y hace entender [a los equipos] que los costos no son separados de los resultados”, aseguró. Describió iniciativas de su institución para acelerar la transformación, como el diseño de tableros que miden el ciclo completo de valor para cuatro condiciones priorizadas (y con la expectativa de escalar a 50 para 2028-2029 mediante 5 rutas de cuidado integrado: quirúrgica, oncológica, de hospitalización médica, de hospitalización domiciliaria y de atención ambulatoria.). “La salud basada en valor se ha convertido en una capacidad institucional. Los avances visibles son importantes; pero la transformación profunda está en cómo la organización mide, decide, coordina y aprende”, sostuvo.

El Dr. Carlos Kerguelén, subdirector de Métricas de Desempeño Clínico de la Fundación Santa Fe de Bogotá, en Colombia, expuso sobre la importancia de medir los resultados reportados por pacientes (PROMs) y clínicos (CROMs). “El medir no es un hecho estético o un tema que parece chévere, sino que es un acto de coherencia y un hecho irrenunciable. No se puede hablar de valor superior y decir que hay que tener desenlaces y no medirlos”, manifestó. En su presentación enumeró desafíos que uno enfrenta en el proceso de medición y aspectos para tener en cuenta en el análisis, incluyendo el contexto de los PROMs en el ecosistema de los indicadores clave de performance (KPI), un referenciador, la segmentación y ajuste, la integración con los CROMs y la monetización. “El tema es la medición con propósito: dime qué mides y te diré qué es importante. Porque la medición tiene sentido si responde a la estrategia”, concluyó.

Puntos críticos de implementación y conexión con salud digital

A continuación, un panel abordó puntos críticos de la implementación de SBV, con casos concretos que ofrecieron oportunidades de aprendizaje.

El kinesiólogo y magíster en efectividad clínica Sacha Virgilio, del área de Market Access de Boehringer Ingelheim para Argentina, Paraguay, Uruguay y Bolivia, compartió una iniciativa tendiente a promover redes provinciales de ACV que faciliten el camino del paciente y una respuesta integrada más oportuna. El ingeniero industrial Rodolfo Gil, gerente general de COIR (Fundación Centro Oncológico de Integración Regional), institución que cubre dos tercios de la demanda oncológica en Mendoza, compartió un programa piloto para llevar tratamientos oncológicos subcutáneos y de depósito al domicilio, con la seguridad clínica, trazabilidad y supervisión del Hospital de Día. Y el Dr. Fernando Copolillo, gerente de internaciones del Grupo OSDE, expuso en tanto sobre la evolución de un programa de ahorros compartidos con una institución privada que procura reducir los días evitables de internación, mejorando el flujo hospitalario y sin comprometer la calidad asistencial: “Esto solo se puede hacer si no aumentan las reinternaciones ni se deteriora los resultados clínicos o la experiencia del paciente”, aclaró.

El Dr. Mariano Benzadón, director de Calidad, Seguridad y Experiencia del Paciente y jefe del Departamento de Innovación del Instituto Cardiovascular de Buenos Aires (ICBA), abrió un panel sobre la conexión de la SBV con la salud digital asegurando que ambas “están entrelazadas fuertemente. Son dos agendas que convergen”. Pero aunque las promesas digitales pueden sonar innovadoras, las soluciones deben ser validadas y demostrar que realmente generan valor en la práctica clínica, advirtió el Dr. Benzadón. “Algunas apps específicas son lanzadas al mercado sin ningún tipo de validación y estaría bueno que al principio hagan el disclaimer [descargo de responsabilidad]: creemos que sirve, pero no estamos seguros”, propuso.  

El punto fue retomado por la siguiente panelista, Dra. Flor María Ledesma Solaeche, médica de familia, líder de Salud Digital y Salud en Línea en Sancor Salud. El valor de una app que promete aumentar el bienestar, las horas de sueño o los hábitos saludables “no está en cuánto se usa la app, sino en el beneficio que genera para las personas en relación con los recursos necesarios para alcanzarlo”, dijo. La especialista afirmó que la experiencia con la telemedicina enseñó que la tecnología puede transformar la atención cuando se encuentra dónde aporta valor.

El siguiente expositor del panel, Dr. Hugo Villafañe, cofundador y director médico de la plataforma Motivia, compartió tres experiencias de seguimiento digital entre consultas para apuntalar hábitos alimentarios, registros de automonitoreo y adherencia a los tratamientos.  “El acompañamiento es parte del valor. Por eso hay que medirlo como experiencia del paciente, y medirlo entre todos los que lo ofrecemos”, subrayó el también director de la carrera de Medicina de la Universidad Católica de Córdoba (UCC).

El último participante, contador Santiago Troncar, director de Médicos Digitales (organización que ayuda a médicos especialistas, líderes de opinión y sociedades médicas a desarrollar competencias digitales) resaltó que el viejo apotegma de “publicar o perecer” hoy se transformó en “publicar online o perecer”. “No solo hay que saber, sino que hay que saber y saber comunicar. ¿Qué estamos haciendo nosotros [para generar valor en la “conversación digital” de salud] y qué espacio le estamos dejando a los famosos influencers?”, preguntó.  

Después de dos años

En el último panel de la jornada, tres participantes presentaron los resultados de experiencias de salud basada en valor dos años después de su inicio.

La Dra. Gisela Páez Salinas, pediatra de la Unidad de Condiciones Crónicas Complejas del Hospital Garrahan, expuso sobre el armado de una clínica interdisciplinaria de ventrículo único para unificar y coordinar el manejo de niños con esa cardiopatía congénita de baja prevalencia (300 casos/año en Argentina). Cristian Díaz, jefe de Acreditaciones y Proyectos de Mejoras Asistenciales en Hospital Universitario Austral, presentó una experiencia de rediseño del cuidado del cáncer de pulmón en la institución. Y el Dr. Andrés Anania, traumatólogo del Sanatorio Finochietto, compartió una iniciativa de integración pública-privada con el PAMI que consistió en operar pacientes de cadera o rodilla. El Dr. Anania reflexionó: “Si nosotros no estratificamos el riesgo y le damos una ponderación a ese riesgo, si nosotros no ponemos la calidad en el medio y no ponemos garantía [del procedimiento], no podemos hablar de modelo de salud basada en valor”.